1. No recuerdas cuándo revisaste tu tarifa por última vez
Las condiciones de las tarifas cambian y las necesidades de los hogares también. Si llevas años con el mismo contrato sin revisarlo, hay bastantes posibilidades de que ya no sea el más adecuado.
2. La factura subió cuando terminó una promoción
Muchas ofertas tienen un precio atractivo durante el primer año y después pasan a un precio distinto. Comprueba cuál es el precio que estás pagando ahora y desde cuándo.
3. Nunca has mirado la potencia contratada
Es un coste fijo que se paga aunque no se use. Si nunca has revisado cuántos kW tienes o si los necesitas, es probable que haya margen. Empieza con la calculadora de potencia.
4. Hay servicios añadidos que no recuerdas haber pedido
Mantenimiento, seguros o asistencias aparecen a veces como conceptos pequeños en la factura. Uno a uno parecen poco, pero a final de año suman. Pregúntate si los utilizas.
5. Tu tarifa no encaja con tus horarios
Con una tarifa con discriminación horaria, si consumes casi todo en horas punta, pagas más. Y con precio único, si consumes sobre todo en valle, quizá estés desaprovechando una tarifa mejor. Consulta los horarios de la 2.0TD.
6. Tu precio medio por kWh es alto y no sabes por qué
Divide el importe total de la factura entre los kWh consumidos. Es un cálculo sencillo que da una idea de lo que pagas por kWh con todo incluido. Puedes hacerlo con la calculadora de precio real.
7. No entiendes tu factura
Si no sabes qué significan los conceptos, es difícil saber si los importes son razonables. Empieza por cómo leer la factura de la luz o envíanosla y te la explicamos.
Y una octava, por si acaso: tus hábitos han cambiado (teletrabajo, coche eléctrico, bomba de calor, placas solares) y tu contrato sigue siendo el mismo de hace años.
¿Quieres que revisemos tu factura?
Aplicar todo esto a tu caso es más fácil con tu factura delante. Envíanosla y te explicamos qué pagas y si puedes mejorarlo.
Enviar mi factura